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Una oportunidad para Venezuela

Carlos David Carrasco – 29 de julio de 2016

En los nuevos espacios de tertulia y reflexión de los venezolanos -las colas para comprar productos básicos- se manifiesta con recurrencia la cavilación sobre qué país queremos, no solo como individuos, sino como nación. Desde una humilde visión, juvenil e inexperta, creo que parte de los problemas que afectan a los venezolanos radica en estos simples planteamientos.

La clase política de ayer y hoy nunca preguntó a la sociedad venezolana en su conjunto, qué clase de país quería ser, so pretexto de ignorancia colectiva o inmadurez social. Solo se brindaban las ofertas electorales edulcoradas con porcentajes de la renta, bajo una promesa de progreso al estilo europeo o norteamericano. Pocas veces se planteó algo autentico.

Ante un nuevo escenario, donde no existe suficiente renta para promover el clientelismo político y el populismo del pasado reciente, resulta propicio que la sociedad reflexione y manifieste qué clase de Estado de Derecho quieren, bajo qué paradigma se debe manejar la economía y cómo proyectar la imagen de Venezuela en el contexto internacional. Estas preguntas, por muy profundas que puedan parecer, no pertenecen a un puñado de políticos o académicos.

Edescarga (1)s el deber de cada ciudadano venezolano, como sujeto de derechos y deberes, reflexionar sobre estas interrogantes que conforman el núcleo de un propósito que nos una como nación. Para lograr esto, se necesita de mucha voluntad política por parte de los partidos. Sin embargo, antes de llegar a este escenario, la sociedad civil, a través de las organizaciones sociales y demás espacios de participación, debe impulsar la deliberación pública sobre estos temas, partiendo de los puntos comunes o de consenso.

Hay ejemplos en la sociedad civil a nivel local que indican que esto es posible. El Grupo Social Cesap gestiona un proyecto llamado “La Gente Propone”, cuyo objetivo es construir un observatorio de políticas públicas municipales para la promoción de la participación ciudadana y la formulación de propuestas, buscando en todo momento la presencia y opinión de todos los actores que hacen vida en la comunidad sin ningún tipo de condicionante político-partidista. Hasta ahora, dentro de los 9 municipios donde se gestiona esta iniciativa, se lograron cambios puntuales en las políticas públicas municipales, que benefician a grandes comunidades dentro de los municipios.

Este ejemplo a nivel local, al proyectarlo a un contexto nacional, sugiere ciertas directrices para empezar a generar una propuesta y modelo de país, que más allá de los postulados ideológicos, pueda nacer con una legitimidad, cuyo respaldo por parte de los ciudadanos garantizará la institucionalidad y la sostenibilidad de un Estado al servicio de los venezolanos y no al revés.

Si, como sostiene el dicho, las crisis presentan oportunidades, Venezuela tiene hoy la de plantearse un nuevo futuro sin revanchismos ni venganzas. La sociedad espera por un proyecto que lo invite a soñar y creer que todo es posible, que aún existe esperanza. La clave para transformar esas aspiraciones en realidades concretas, depende de la voluntad de cada venezolano. Pero si me preguntan quiénes pueden comenzar, yo diría que las organizaciones sociales de base en nuestros sectores populares por su poder y trayectoria.

Fuente: https://politikaucab.net/2016/07/29/una-oportunidad-para-venezuela/?plataform=hootsuite